Tirar todas las paredes para crear una cocina abierta al salón parecía la solución definitiva para ganar metros y luz. Con el tiempo, la realidad del día a día ha dejado ver sus pegas: la televisión compite con el ruido del lavavajillas, el desorden de la encimera se ve desde el sofá y resulta complicado encontrar un rincón tranquilo para trabajar o leer.
Volver a levantar tabiques de ladrillo tampoco es la respuesta; nadie quiere renunciar a la sensación de amplitud ni perder luz natural. Por eso, la tendencia que manda en las reformas actuales es el broken plan o zonificación: separar ambientes sin cerrarlos del todo, utilizando el propio mobiliario como elemento divisorio.
Por qué usar muebles en lugar de paredes
Un tabique convencional suele medir entre 7 y 10 centímetros de grosor. Es un espacio muerto que solo sirve para separar y colgar algún cuadro. Si en ese mismo hueco instalas un mueble diseñado para la estancia, ganas almacenaje, mantienes el paso de luz y organizas la circulación de la vivienda.
La clave está en que estos elementos funcionen como filtros: marcan dónde termina el salón y dónde empieza el comedor o la cocina, pero sin cortar la continuidad visual de la casa.
Soluciones prácticas para separar estancias
1. Librerías de suelo a techo sin trasera
Colocar una estantería exenta entre la zona de estar y el comedor delimita ambos ambientes al instante. Al no llevar trasera, la luz exterior cruza de un lado a otro. Además, permite alternar huecos abiertos para libros o decoración con cajones o armarios bajos en la parte inferior, útiles tanto para mantelerías como para aparatos electrónicos.
2. Panelados de madera con puertas integradas
El alistonado y los paneles de madera natural son un recurso muy práctico cuando se busca disimular accesos. Permiten revestir una pared y camuflar puertas que dan paso a dormitorios, vestidores o aseos sin necesidad de marcos ni manetas a la vista. Aportan textura, mejoran la acústica de la habitación y crean un frente limpio que ordena la vista.
3. Islas de cocina pensadas como piezas de salón
Cuando la cocina comparte espacio con la zona de estar, la isla tiene que dialogar con ambos lados. Diseñar la cara exterior con acabados más propios del salón (como madera o lacas en tonos neutros) y una encimera volada oculta la zona de fuegos y fregadero, sirviendo de barra de desayuno y de frontera natural entre estancias.
La importancia de la carpintería bien planificada
Comprar varios módulos estándar y alinearlos rara vez da buen resultado cuando se busca este nivel de integración. Los huecos muertos, las juntas mal resueltas o los muebles desproporcionados suelen sobrecargar las habitaciones en lugar de despejarlas.
Para que este tipo de distribución funcione, la carpintería tiene que diseñarse al milímetro según la planta de la casa. En este terreno, estudios de interiorismo especializados en muebles a medida como Nonna Design trabajan precisamente creando piezas que articulan el espacio. Al fabricar sus propios diseños, resuelven en un solo proyecto los muebles de almacenaje, los panelados continuos y las luces indirectas, logrando que cada elemento parezca parte de la propia arquitectura de la vivienda.
Materiales que funcionan: calidez y orden visual
Para que una zona de día abierta y compartida no resulte caótica, conviene limitar los acabados:
- Maderas en tonos medios o claros: El roble o el fresno aportan calidez y evitan la frialdad de los espacios muy diáfanos.
- Lacas en tonos neutros: Blancos rotos, grises cálidos o beis ayudan a que los armarios de suelo a techo pasen desapercibidos y no coman espacio visual.
- Luz indirecta: Foseados con tiras LED en la base o la parte superior de los muebles permiten cambiar el ambiente al caer la tarde, dejando encendida solo la zona que se esté utilizando sin iluminar toda la estancia.
Diseñar la casa pensando en muebles que organizan los pasos y los usos cotidianos permite disfrutar de una vivienda luminosa, con sitio de sobra para guardar cosas y sin renunciar a la tranquilidad de cada rincón.







