Dota a tu puerta de personalidad con diversos tipos de cercos

Marta 15 Septiembre, 2015 0

puertas

Una puerta es la entrada a una estancia. Esta obviedad nos indica que la primera impresión, la primera sensación que se va a tener de todo lo que ocurre dentro de un habitáculo, viene dado por la puerta que se use. Es por ello por lo que no debemos menospreciar este detalle y dotar a nuestra puerta de los elementos que la conviertan en símbolo de distinción y marca de nuestra personalidad, como ocurre con los cercos para puertas.

Un resultado para enmarcar

Al igual que un cuadro, por muy bello que sea, queda incompleto, vacío sin un marco adecuado, a la puerta le ocurre lo mismo con los cercos. Una puerta sin sus remates queda como suspendida, sin gracia, como si su cometido fuera el de servir de acceso sin más pero sin integrarse en su entorno y sin aportar nada.

Para que el cerco cumpla con su cometido decorativo, este puede seguir los materiales usados para la puerta o revestidos de estos, o, como elemento rompedor, una gran solución sería usar otros materiales que combinen con el usado en la puerta o con el color de ésta. De esta forma podemos usar cercos de aluminio o incluso de acero inoxidable que funcionan a la perfección en acabados de madera, haciendo destacar la puerta en su entorno.

Un elemento protector y duradero

Por otra parte, aunque el cerco es un acabado visual excelente, tiene también su función protectora: tanto para aislar y fijar la puerta como para soportar el paso continúo de gente y el uso frecuente.

¿Qué pensaríamos de una aula de escuela infantil si antes de entrar encontramos el marco de la puerta arañado y desgastado? En los detalles está la perfección, y algo que queda a la vista debe estar cuidado y mantenerse en adecuadas condiciones. Por ello un marco de puerta que tiene que aguantar el flujo continuo de personas, golpes, portazos etc. Debe ser resistente y aguantar impecable durante el tiempo que dure la puerta o más.

Qué cerco para puertas va mejor para mi estancia

Color y tipo de puerta lo hemos indicado como factores que debemos tener en cuenta a la hora de integrar nuestro cerco como elemento decorativo, pero también debemos tener en cuenta el uso que le damos.

De esta forma, un cerco de acero recubierto en vinilo es perfecto para todas las estancias que, como es el caso de aulas, hospitales, consultas médicas etc. Deben soportar el tráfico constante de personas, ya que el film de vinilo que recubre el acero, material más que resistente de por sí, protege de arañazos y golpes que se pueden producir involuntariamente día tras día.

Los cercos de aluminio son perfectos para adaptarse a cualquier grosor del tabique, ideal para puertas correderas tanto exteriores como entre tabiques, y tal como es conocido en el mundo de los acabados decorativos, el aluminio es perfectamente combinable con cualquier material.

Por último, los cercos en acero inoxidable, además de ofrecer una excelente durabilidad, aportan robustez y fuerte personalidad a la puerta, que se ve aún más estilizada al fabricarse en una única pieza, sin uniones ni fisuras.

En definitiva, tanto en cercos, manillas etc. No debemos obviar los detalles. Los cercos son unos elementos muy funcionales, que protegen todo el conjunto de la puerta, pero no por ello tenemos que dejar de cuidar los detalles. Un buen cerco para puertas puede ayudarnos a destacarla, a potenciar su decoración o incluso a disimular algunas imperfecciones.

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