La controversia con los vestidos de novia

blogerredas 19 Julio, 2010 0

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El tema de las bodas en ocasiones se torna en ciertamente controvertido, por toda la inversión y gasto de dinero que repercute en muchos momentos en las familias de los contrayentes, y por su relación con el evento o el hecho amoroso que se supone las bodas representan, como símbolo de unión y de fidelidad(aunque haya un porcentaje de ellas que terminen en divorcio, pero no queremos aburrir al lector con datos aburridos y repetitivos, pues al fin y al cabo no es el propósito que nos mueve en una ocasión como esta), pues es verdad que puede parecer una pura contradicción que para demostrar tu amor y cariño por alguien con el que vas a compartir el resto de tu vida, necesites hacer un desembolso muchas veces bastante desmesurado, rozando cifras que se pueden tornar astronómicas si los novios son personas de gastos caros.

Pero también tenemos que argumentar que las personas que se casan, quieren lucirse ante sus invitados, y es que a los seres humanos nos encanta alcanzar cotas de prestigio no realizadas todavía, y ser respetados y por qué no decirlo, envidiados por los demás, y que este tipo de eventos crea muchísimos empleos en el ámbito de la creación, organización, y demás historias relacionadas dentro de la hostelería, y que por lo tanto, debe tener un precio, pues vivimos en un sistema de mercado que pauta sus exigencias, y los proveedores no regalan los productos.

Quizás una de las cosas más criticables, sea el asunto de los vestidos de novia, pues muchas personas argumentan que no tiene sentido hacer un desembolso de seis mil, ocho mil, doce mil euros por un vestuario que únicamente se va a usar una vez, dentro del marco de la boda, y si acaso va a durar hasta que el novio decida que la novia está mejor sin él en la noche de bodas. Pero lo cierto es que también tiene su lógica, puesto que este tipo de productos no son meros trozos de tela que uno deba coser con sentido, sino que tienen un diseño y una producción, y por lo tanto se cobra en función de las horas de trabajo invertidas por el diseñador, que en ocasiones son muchas.